Ernesto Martinez

Owner of Market

Ernesto Martinez left his home in Mexico City for the Napa Valley at age 16. After spending a few nights sleeping on park benches, he found work as a dishwasher at Brava Terrace. By 2003, he was working as a sous chef at the Culinary Institute of America; that same year he was offered a job as sous chef at Market, an up-and-coming restaurant in St. Helena.

He performed so well at Market that the owners begged him several times to become head chef, and then finally forced him to accept the position. Martinez wasn’t sure if he was ready for the position, to which the management told him, “You have something that can’t be taught.” Later, after he discovered, first subconsciously in a dream, that Market was going to be put up on the market, August of 2008, Martinez and his brother-in-law and business partner, Ramon Flores saved up money for a year and a half to buy the restaurant. “I was fighting for more than myself,” he said. “It was for all the people who worked there too.”

However, only two months later, the Great Recession hit, forcing Martinez and his wife to decide between selling their new restaurant or selling their home in American Canyon. They decided to sell their home, because they figured keeping the restaurant would provide them with income. During the tough following years, Martinez relied on locals who had been loyally giving business to the restaurant, as well as the support of his general manager Eddie Moore. By 2010, business was flourishing again. Martinez expresses his gratitude for the community that has helped him attain success by donating to local nonprofits, as well as by providing health and retirement benefits for his employees.

“There are no limitations other than the ones you set on yourself,” Martinez assures. “Don’t let anything shatter your dreams because there will always be bumps on the road.” For Martinez, it is important for Americans to realize what rare opportunities they have. “You are blessed to be in a country of opportunities, where the only thing you have to do is to set a goal and find the strength to reach it,” he reminds us. “When I came to the USA I didn’t speak the language, I didn’t have my family or the support from anyone. Don’t waste your time and be ready when the opportunity comes your way.”

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Ernesto Martinez dejó su casa en México City y se fue al Valle de Napa a la edad de 16 años. Después de pasar varias noches durmiendo en bancos del parque, encontró trabajo como lavaplatos en Brava Terrace. En 2003, estaba trabajando como segundo chef en el Instituto Culinario de América; ese mismo año le ofrecieron un trabajo como segundo chef en Market, un prometedor restaurante en St. Helena.

Lo hizo tan bien en Market que los dueños le suplicaron varias veces que se convirtiera en jefe de cocina, y finalmente le hicieron aceptar la posición. Martinez no estaba seguro de que estuviera preparado para la posición, a lo que la dirección le dijo, “Usted tiene algo que no puede enseñarse.” Más tarde, después de descubrir, primero subconscientemente en un sueño que Market iba a retirarse del mercado, en agosto de 2008, Martinez y su cuñado y socio, Ramon Flores, ahorraron dinero durante un año y medio para comprar el restaurante. “Estaba peleando por mas que para mi mismo,” dijo. “Fue también por toda la gente que trabajaba allí.”

Sin embargo, solo dos meses después, la Gran Recesión golpeó, forzando a Martinez y a su esposa a decidir entre vender su nuevo restaurante o vender su casa en American Canyon. Decidieron vender su casa, porque estimaron que mantener el restaurante les proveería de ingresos. Durante los años siguientes, Martinez confió en los locales que habían sido fieles dándole negocios al restaurante, así como el apoyo de su director general, Eddie Moore. En el 2010, el negocio estaba prosperando de nuevo.

Martinez expresa su gratitud a la comunidad que le ha ayudado a alcanzar el éxito donando a organizaciones sin ánimo de lucro locales, así como proveyendo de salud y prestaciones de jubilación a sus empleados. “No hay más limitaciones de las que se impone a uno mismo,” asegura Martinez. “No dejen que nada destruya sus sueños porque siempre habrá obstáculos en el camino.”

Para Martinez, es importante para los estadounidenses que se den cuenta de las oportunidades excepcionales que tienen. “Tienen la suerte de estar en un país de oportunidades, donde lo único que tienen que hacer es ponerse un objetivo y buscar la fuerza para llegar a él,” nos recuerda. “Cuando vine a los Estados Unidos no hablaba el idioma, no tenía a mi familia ni el apoyo de alguien. No malgasten su tiempo y estén preparados para cuando la oportunidad se cruce en su camino.”

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