Bernardo Ayala

Owner of Napa Valley Bistro

Bernardo Ayala came to Napa in 1988 from Indaparapeo, a small farming town in Michoacán, Mexico. Realizing how difficult life could be, Ayala jumped upon the opportunities available here and worked his way up from a disastrous but brief time as a dishwasher, to line cook and eventually to Executive Chef and Owner of his own business. He worked in many of our world famous restaurants with some very well known chefs, who took him under their wing. In May 2013, Ayala, along with his business partner, fellow chef, Ernesto Martinez, opened Napa Valley Bistro.

He stresses the importance of discipline, love of his craft, and feeling a calling for his passion “in his blood.” He fell in love with cooking at a young age while watching his mother and grandmother prepare traditional Mexican dishes, creating flavors that Ayala continues to infuse into the Bistro’s distinctive American cuisine.

Bernardo is very thankful that he has been privileged in knowing many great individuals who have supported his dream, from his wife and family to previous employers and mentors. Their support has made the endeavor of “starting from zero” much easier to bear. The help they provided, whether it was their advice, time, or financial support, has been invaluable. “The advice that stands out for me was to focus on what I felt passionate about and not give up. To set aside my fear and give it my all to make sure my dream came true.” He also is grateful for his restaurant team members as some of them have supported him from the very beginning.

To those who are interested in becoming a chef, Ayala recommends “do it only if you are truly passionate about playing with food and working hard. It takes a lot of hard work and dedication and one really should do their research before making their decision.”

Ayala has certainly witnessed the profit of his hard work. “When we celebrated our two years in business, and when I see the restaurant packed on Friday and Saturday nights–that’s when I feel proudest. Also when my daughter, Jade, tells me that she wants to follow in my footsteps. She calls herself my ‘little chef’ and that tells me that I’m doing something right.”

Ayala hopes people who see this exhibit might appreciate our lifestyle here, as if they were a visitor to their own home town. “We live in a beautiful place where millions of tourists come and fall in love with our land, food, wine and our people. When you go out to dinner, sit back, relax, and enjoy each bite. Try something different…open yourself up to new experiences.”

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Bernardo Ayala vino a Napa en 1988 desde Indaparapeo, un pequeño pueblo agrícola en Michoacán, México. Dándose cuenta de cómo podía ser de difícil la vida, Ayala se abalanzó sobre las oportunidades aquí disponibles, y escaló posiciones desde un desastroso pero breve periodo como lavaplatos, a cocinero y finalmente a Chef Ejecutivo y Dueño de su propio negocio. Trabajó en muchos de nuestros restaurantes famosos en el mundo con algunos chefs muy conocidos, que le brindaron apoyo. En mayo del 2013, Ayala, junto con su socio y compañero chef, Ernesto Martinez, abrió el Napa Valley Bistro.

Destaca la importancia de la disciplina, amor por su oficio, y sentir una llamada de su pasión “en su sangre.” Se enamoró de la cocina a una edad temprana mientras miraba a su madre y a su abuela preparar platos tradicionales mexicanos, creando sabores que Ayala continúa infundiendo en la gastronomía característica estadounidense del Bistro.

Bernardo agradece mucho haber tenido el privilegio de conocer a muchos grandes individuos que le han apoyado en su sueño, desde su esposa y familia a jefes y mentores anteriores. Su apoyo ha hecho el esfuerzo de “empezar de cero” mucho más fácil de soportar. La ayuda que le prestaron, tanto si eran consejos, tiempo, o apoyo financiero, no ha tenido precio. “El consejo que destacó para mí fue centrarme en lo que sentía pasión, y no rendirme. Apartar mi miedo y darlo todo de mí para asegurarme de que mi sueño se volviera realidad.” También está agradecido a sus miembros del equipo de trabajo del restaurante, ya que algunos de ellos le han apoyado desde el principio.

Para aquellos que estén interesados en convertirse en chefs, Ayala recomienda “hacerlo solo si sienten verdadera pasión por jugar con la comida y trabajar duro. Lleva mucho trabajo duro y dedicación y uno debería realmente hacer su investigación antes de tomar su decisión.”

Ayala ha sido ciertamente testigo del beneficio de su trabajo duro. “Cuando celebramos nuestros dos años en el negocio, y cuando veo el restaurante lleno las noches del viernes y del sábado—ahí es cuando me siento más orgulloso. También cuando mi hija, Jade, me dice que quiere seguir mis pasos. Se llama a sí misma mi ‘pequeña chef’ y eso me dice que estoy haciendo algo bien.”

Ayala espera que la gente que vea esta exhibición pueda apreciar nuestro estilo de vida aquí, como si fuera un visitante que venga a su propio pueblo natal. “Vivimos en un lugar hermoso donde millones de turistas vienen y se enamoran de nuestra tierra, comida, vino y de nuestra gente. Cuando salgan a cenar, siéntense, relájense y disfruten cada bocado. Intenten algo diferente… Ábranse a nuevas experiencias.”

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